sábado, 3 de marzo de 2012

Lady Macbeth


Por lo que a mí respecta, Macbeth siempre fue superior a Hamlet. Superior en un sentido metafórico respecto a la cotidianeidad de los personajes de cara a un realismo pragmático y aunque en principio hablo de las obras, me refiero específicamente a los personajes: Lady Macbeth y al Príncipe Hamlet. Por supuesto que no deja de ser un mero juicio de valor, comparar la codicia desmedida de la pareja escocesa con el existencialismo del príncipe danés es probablemente una vesania que sólo pasa por mi cabeza pero que considero importante desarrollar.

En efecto, tanto Macbeth cuanto Hamlet son probablemente las obras más representativas de William Shakespeare y dos obras teatrales que han dado lugar a una serie de estudios de diversas disciplinas para dar una explicación sobre la obra del dramaturgo inglés, creo que no cabe un carácter comparativo de las obras sino que deben ser analizadas, cada una, en su propia unidad e inmensidad.

En el caso de Hamlet, la riqueza filosófica, religiosa, contextual e histórica de la obra es sin duda bastante diversa y rica pero su permanente letanía del relativismo nos lleva a un pensamiento abisal, bentónico, nos encamina por senderos vertiginosos, nos lleva a un terreno ontológico y por momentos, casi lisérgico. Vuelvo a indicar que riqueza no le falta al personaje y que esto es un tema de matices.
  
Por su parte, Macbeth toma elementos bastante más mundanos e inherentes a la naturaleza del ser humano, la codicia, la ambición, la traición, el asesinato, Macbeth plantea un mundo de permanentes perfidias, de engaños, de macabros planes para lograr el poder. Lady Macbeth es, para mí, uno de los personajes más siniestros y macabros de la literatura occidental y que describe acertadamente los pensamientos más obscuros y viles del ser humano.

A mi juicio, toda la obra de Shakespeare trascendió y cada obra tomó elementos propios y una temática particular (como la ira fue al Rey Lear o el amor a Romeo y Julieta), sin embargo, de todos los personajes creados por Shakespeare me sigo quedando con Lady Macbeth, personaje que ha acompañado y asesorado a la humanidad desde sus inicios, la Biblia lo plantea desde el génesis con Eva tentando a Adán a tomar el fruto prohibido. Lady Macbeth ha asesorado a crueles dictadores a instaurar y perpetuar su nefasto poder sembrando odios, pobreza y dolor, a gobernantes llevando a sus pueblos a un estado de inestabilidad y corrupción generalizado, a financieros que nos han llevado a esta crisis mundial que ya pasa de ser de económica a una crisis teleológica y, en esencia, una crisis moral.

Macbeth pues, propone un mundo con matices propios a la naturaleza humana y es lo que finalmente me acerca más a dicha obra, Lady Macbeth por su parte acapara los sentimientos más ruines y despreciables de la humanidad de cara a la búsqueda del poder, cegada por su propia codicia, destruyendo cualquier obstáculo que se interponga en su camino. Sin ánimo de misantropía alguna, me parece propio señalar que la naturaleza del ser humano, sus sentimientos más recónditos, propios y consubstanciales nunca han tenido el menor espíritu noble, sino más bien todo lo contrario, estos sentimientos continúan manifestándose en nuestros días, desde distintos fueros y a mi parecer, jamás fue descrito con mayor exquisitez que con el personaje de Lady Macbeth. 

sábado, 25 de febrero de 2012

El Fundamentalismo Mata


La noticia llegó desde Noruega y fue aterradora. Setenta y siete muertos fue el saldo del tiroteo ocasionado en la comunicad de Utoya, Noruega el 22 de Julio de 2011 como producto de la insania de un empresario de 32 años llamado Anders Behring Breivik, autodenominado como un fundamentalista cristiano, de ultra derecha, nacionalista e islamófobo.

Yo era un niño aún pero la noticia me impactó. Era el año 1988 y un escritor británico llamado Salman Rushdie había publicado un libro denominado “Los Versos Satánicos” cuya publicación había desatado la ira del líder musulmán Ayatolá Jomeini quien llegó a ofrecer una recompensa por la muerte del escritor a nivel mundial. Rushdie tuvo que vivir escondido y protegido por la policía británica y su vida cambiaría radicalmente. La ira del líder iraní fue más allá, no sólo se prohibió la venta y la lectura del libro en diversos países islámicos sino que incluso, fundamentalistas islámicos perseguirían a los traductores del libro a otros idiomas incluyendo el asesinato del traductor al idioma japonés.

Ciertamente la vida de Rushdie nunca fue la misma. Yo leí el libro unos diez años después de su publicación, casi por casualidad, lo encontré, no lo busqué, Rushdie se había convertido en un modelo a seguir que me perseguía por aquellos días, un antihéroe de los noventas que se había enfrentado con un alto grado de estoicismo al temido fundamentalismo islámico que atemorizaba al mundo por aquellos días finiseculares. Por aquella época también pensaba que los días de Rushdie estaban contados, que tarde o temprano lo iban a asesinar, que su vida debía haber sido un verdadero infierno en los últimos diez años, viviendo de manera furtiva, atemorizada, alejándose permanentemente de rutinas. En verdad no estaba muy lejos de la realidad, aunque en efecto, hoy en día Rushdie sigue vivo ya no es noticia, ya no es más antihéroe, ya no es más un modelo de nada, se ha convertido en un escombro de lo que algún día el fundamentalismo mató, en una lejana sombra del literato que fue, o mejor dicho, en una imagen ucrónica de literato.

¿Qué distingue al Ayatolá Jomeini con su afanada orden de asesinato contra Rushdie del asesino de Noruega?, Para mi muy poco, ambos son una prueba contundente de lo que alguna vez escuché y me pareció lejano en su oportunidad: El fundamentalismo mata- En efecto, los fundamentalistas carecen del menor sentido de tolerancia o respeto, limitan el debate, atacan la diversidad y pluralidad de un mundo cada vez más conectado, el fundamentalismo no sólo continua en voga hoy en día sino que es más fuerte aún, continúa esparcido en religiones, en partidos políticos, en ideas y tendencias, el fundamentalismo sigue merodeando por nuestras plazas, calles y cines, nos sigue asechando diariamente, se sigue sentando a nuestro costado en el aula, en la oficina o en el bus y sigue esgrimiendo su blasfema diatriba contra el respeto y la heterogeneidad contando con el sólido apoyo del establishment, del desorden establecido.    


Lima, 4 de febrero de 2012